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viernes, 2 de marzo de 2018

"La librería" por P. Fitzgerald

Es posible que no haya nadie, o casi nadie, que no haya oído hablar últimamente de Penelope Fitzgerald. La película de Isabel Coixet "La librería", que consiguió el premio a la mejor película y a la mejor dirección en los Goya 2018, ha hecho famosa una novela que llevaba más de cuarenta años escrita. Y es que, nos guste o no, el cine sigue siendo un medio de difusión muy poderoso, a un nivel al que desgraciadamente nunca llegará la literatura.

"La librería", P. Fitzgerald, Impedimenta 2017
"The bookshop" fue publicada por primera vez en 1978 por la editorial inglesa Gerald Dackworth & Co. Se trata de una novela corta. En tan solo 123 páginas en su versión original (181 en la edición española de Impedimenta, 2017), nos cuenta una historia narrada en tercera persona, en la que una mujer de mediana edad, viuda y con unos ingresos más que justos heredados de su difunto esposo, decide en 1959 abrir una librería en un pequeño pueblo costero al sureste de Inglaterra. Compra una vieja casa en ruinas, con fantasmas incluidos, y se embarca en una aventura que finalmente no saldrá como había esperado. 

Portada primera edición, Gerald Dackworth & Co, 1978, UK

viernes, 21 de julio de 2017

¿Por qué nos dejamos engañar? 2/2

(Pincha aquí para leer la 1ª parte)


- (Pág. 557)      _ “… antes de la ceremonia, la Bernarda y don Gustavo Barceló embozaron de moscatel al pobre sacerdote para soltarle las tablas.”_ ¿No será “embotaron”?, porque ocultar un rostro u obstruir un conducto no suele ser actividad propia del clero.
- (Pág. 238)    _   “ Calzaba una mirada penetrante…” _ ¿De qué número?
-  (Pág. 238)   _    “  Calzaba un tricornio…”_  Será uno en cada pie. Uso inapropiado de los verbos.
- ( Pág. 40)       _ “Se me atragantó el cerebelo…”_ ¿A quién se le ocurre comerse el cerebelo?
- (Pág. 89)     _    “… aunque él no estuviese en buenos términos con su padre…”_ queda mejor así: “ aunque no mantuviese buenas relaciones con su padre…”
- (Pág. 498)    _ “ …aquel cuerpo escarchado de muerte…”  _ ¡Esos adjetivos…!
-  (Pág. 146)   _  “ La tenue claridad a nuestras espaldas nos precedió como un aliento que apenas conseguía arañar las sombras (sic)”_ Si estaba a sus espaldas, ¿como podía precederles?
- (Pág. 264)     _  “ ¿Qué me dice si nos acercamos al bar de la plaza de Sarriá y nos marcamos dos bocadillos de tortilla con muchísima cebolla?"_  Sabíamos  que los bocadillos se comen, se ingieren, se degustan, pero…¿marcarlos? Es un vulgarismo local innecesario.
- (Pág. 54 )      _  “… tocaba el piano al amparo de un soplo de luz que se prismaba desde el rosetón…”_  Este verbo “prismar”, actualmente en discusión, es muy probable que sea aceptado por la RAE antes de que concluya el siglo XXI.-
- (Pág. 267)      _ “Al poco, se escuchó el rumor del tráfico…”_  Hubiera quedado mucho mejor si hubiera escrito  “…poco tiempo después…”
- (Pág. 497)      _  “ Lo habían confinado a una habitación (mejor, “en una habitación”) solitaria, al fondo de un corredor con vistas a la playa, cercenado de morfina (sic), a la espera de que muriese.”_ No queda claro si la pieza que tiene vistas a la playa es la habitación o el corredor. La expresión “cercenado de morfina” es antológica.

jueves, 20 de julio de 2017

¿Por qué nos dejamos engañar? 1/2

Ayer concluí la lectura y toma de notas del libro que he tenido entre manos durante unos días; “La Sombra del Viento” es su título y Carlos Ruiz Zafón, su autor. Está editado por Planeta. Si cito estos datos es porque de los tres tengo algo que decir, por desdicha, en tono poco encomiástico, lo cual me apena y disgusta porque el libro, el autor y la editorial citados gozan de una reputación y aplauso muy extendidos,  aunque algo exagerados, a mi juicio.

El libro es una antología de solecismos, entendiendo por tales las faltas de sintaxis y los errores cometidos contra las normas de un idioma. En una lectura no excesivamente premiosa, he anotado más de novecientos, y los hay de todo pelaje: perífrasis, retruécanos, anfibologías, elipsis, disfemismos, leísmos, paronomasias, tautologías, anacolutos, oxímoron forzados, abuso de metonimias y sinécdoques…

Hay que hacer constar que quien escribe estas líneas no es gramático, ni filólogo, ni purista del idioma ni nada que se le asemeje. Se tiene a sí mismo por un simple y asiduo lector, aficionado a la buena literatura y desafecto a los bodrios, que suelen atragantársele en el galillo y le impiden su gustosa deglución. Y esto último es lo que le ha acontecido, precisamente, con el libro de que hoy habla.

La cita literal de las novecientas y pico anotaciones convertirían este artículo en un texto plomizo, cargante y adormecedor pero para justificar su redacción y alumbrarla con algunos ejemplos, es necesario espigar un “florilegio” extrayéndolo de la rica colección de barbarismos  y otras perlas (anglicismos, galicismos, catalanismos, vulgarismos, idiotismos etc. )  que adornan el contenido de “La Sombra del Viento”.

Antes de esa labor, el articulista se toma la libertad de reseñar su parecer sobre el argumento y los personajes que desarrollan la obra.  Ambos pueden calificarse de muy menesterosos y necesitados:
- la historia no pasa de historieta : entretiene, distrae… y poco más. Es lo mismo que la televisión, producto fabricado solo para entretener, aunque un elevado porcentaje de sus espectadores, tomando el rábano por las hojas, hace de los contenidos televisivos el dechado, espejo y molde con el que modelar gregariamente sus propias vidas… y así nos va. Espero que no acontezca lo mismo a los lectores de este libro,  porque a la literatura es lícito pedirle, como Arte que es, que además de entretener, enriquezca el vocabulario, la expresividad, la cultura del lector, que  ennoblezca sus emociones ,sentimientos  y valores y lo cierto es que ni un atisbo de esa fortuna ha sido posible encontrar en el libro.

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